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Retener el agua en mi piel

Piel sana y bienestar general



Es conveniente beber por lo menos ocho vasos de líquido, preferentemente agua mineral de baja mineralización. También podemos obtener los líquidos a lo largo del día de la alimentación, de las frutas y verduras, de sus zumos, de bebidas sin cafeína. Si los labios están secos, se necesita más líquido.

Pero lo más importante es cómo conservar el agua en las células del cuerpo.

Como indicación primordial es necesario  mantener una buena dieta, porque esto ayudará desde el interior, y seguidamente el aplicar productos por vía tópica.

Por vía tópica son excelentes todos los extractos de pepita de uva, de granada, de bayas de goji. Todos los que contengan vitaminas antioxidantes como la A, E y C. Si tienen anti inflamatorios como el regaliz, el zinc, la camomila, y la hierba de tigre. Y también será importante que contengan extractos vegetales a base de lípidos.

También necesitamos:

- Los aminoácidos ya que apoyan la formación sana de tejido de colágeno y elastina.

- La fosfatidilcolina, contenida en la lecitina de soja, para mantener las paredes de las células.

- Los ácidos grasos esenciales para retener el agua de las células.

Y tengamos en cuenta que cuanto más cocemos los alimentos más pérdida de agua sufren, que es precisamente lo que queremos conservar para nuestro beneficio.

 
- Los ácidos grasos omega 3 y 6. Estas grasas están entre los componentes de las membranas cutáneas. Sirven de lubricantes y evitan la sequedad. Los encontramos en:

El omega 3: en el pescado azul como el salmón, sardinas, atún, boquerones, arenque, caballa, anchoa, trucha; en los moluscos también. Será conveniente tomar en general pescado y marisco dos veces a la semana, también tomar aceite y semillas de lino y vegetales de hoja verde. Incluyamos también las algas marrones y rojas en nuestra cocina. El omega 6: en los aceites vegetales, en las semillas de girasol, en la calabaza, en los frutos secos, en la soja, en el sésamo.

Hemos de cuidar una toma equilibrada de estos ácidos a través de los alimentos.


 
Debemos permanecer atentos a la aparición de una inflamación pues nos indica que hay toxinas en las células.
La fruta limpia células y tejidos vía intestinos, interviniendo el hígado; pero estos órganos han de estar en perfecto estado para ello. Por lo tanto si queremos desintoxicar es preferible la verdura de hoja verde ya que aporta fibra y así ayuda a los intestinos en su proceso de eliminación. No olvidemos que una piel que manifiesta belleza y salud nos está indicando también que nuestro pulmón y nuestro intestino grueso funcionan adecuadamente.

Son alimentos con cualidades anti inflamatorias los que contienen vitamina C (si queremos evitar las frutas ácidas la tenemos también en el pimiento rojo y verde, repollo, guisantes, coles de Bruselas), vitamina E (pan, cereales integrales, aceite de germen de trigo y el aceite de oliva), las B3 (tomate, brócoli, patatas dulces, zanahorias, espárragos, hongos y vegetales con hoja) y B6 (germen de trigo, carne y verduras).

El zinc favorece la producción de colágeno y elastina y acelera la cicatrización y la renovación cutánea. lo encontramos en el marisco, salmón, germen de trigo.

La piña contiene bromelina y si la ingerimos fuera de las comidas tendrá un efecto anti inflamatorio y estimulará el sistema inmune.

También tenemos la cúrcuma y el alóe.

Si padecemos alguna inflamación reduciremos la ingesta de ácidos grasos omega 6, lo contienen los frutos secos, la soja, las semillas de girasol y el sésamo, y debemos procurar evitar las frutas ácidas. Y es conveniente tomar antioxidantes para anular el efecto de los radicales libres, los contienen las frutas y verduras, siendo de los alimentos más potentes la granada, el noni, el açai, la uva completa, arándanos, bayas de goji. También el té verde, el rojo y el blanco.

- El silicio: este oligoelemento regenera las fibras de colágeno y elastina de los tejidos evitando los riesgos de pérdida de elasticidad y, en consecuencia, de formación de estrías. También mejora la flacidez de la piel y protege el colágeno del efecto de los radicales libres. El silicio interviene en la síntesis del colágeno.

- El cobre es esencial para que el cuerpo utilice correctamente la vitamina C y contribuye al proceso de pigmentación de la piel. Lo encuentras en los frutos secos, en la carne roja, en las legumbres, en los caldos de verduras, en los cereales integrales.


- El magnesio interviene en la renovación de las células de la epidermis y de los fibroblastos de la dermis, que producen el colágeno y la elastina, lo encuentras en: quesos, cereales, y en algunas verduras y frutas (brocoli, lechuga, espinaca, borraja, espárrago, calabaza, guisante, envidivias, almendras, nueces, uvas, albaricoques, frambuesas, aguacate, plátano, pera, piña, naranja, melocotón, papaya).

- El alga espirulina. Combina tres ingredientes imprescindibles para luchar contra las estrías: la vitamina E, el ácido patoténico o vitamina B5 y el cinc. Además es muy rica en aminoácidos y resulta un excelente estimulante mental y reactivador del ánimo.

- La cola de caballo. Esta planta, además de actuar como un excelente diurético es a la vez remineralizante, evitando así la pérdida de minerales que provocan la mayoría de los diuréticos, favorece la elasticidad de la piel gracias a su contenido en silicio. La cola de caballo es el vegetal con una mayor proporción de silicio. Para obtener mejores resultados, lo ideal es tomar cola de caballo en infusión o comprimidos y aplicar a la vez compresas empapadas en infusión concentrada de la planta en las zonas de más riesgo o las ya afectadas por las estrías (pechos, coxis, caderas, muslos, senos…). No abusar de su ingesta pues acidifica. Para remineralizar es preferible la ortiga.


 
El consumo de lecitina de soja es apropiado en regímenes de adelgazamiento ya que ayuda a movilizar los depósitos de grasas en el organismo, facilita la digestión, acelera y mejora la absorción intestinal, protege el hígado, disminuyendo el nivel de colesterol y facilita la circulación sanguínea, también mejora el rendimiento intelectual y la capacidad de memorizar.


 
Para que nuestra piel manifieste salud y belleza también serán importantes los masajes, evidentemente favorecen la circulación sanguínea y linfática, combinándolos con la aromaterapia por las propiedades beneficiosas de los aceites esenciales en una base vegetal. El masaje shiatsu será excelente ya que aunque no necesita de ningún producto para ser aplicado nos ayuda a equilibrar internamente nuestros 5 elementos: fuego, tierra, madera, metal y agua, por lo tanto regula el funcionamiento adecuado de nuestro organismo.

Hemos de procurar llevar una vida de interrelaciones sociales satisfactoria y grata e interiormente alcanzar el experimentar pasión por la vida será un acicate para restablecer constantemente el equilibrio de nuestro organismo.

Nuestra piel expresa hidratación si nuestro bienestar interior es óptimo. Nuestro bienestar es la base para que nuestro organismo esté sano, así pues crea un terreno óptimo para nuestra piel.

Cuidar nuestra piel diariamente

La piel ocupa en mi trabajo de estética facial y corporal uno de los papeles protagonistas. Digo bien “uno” porque no podemos olvidar que nuestra piel refleja muchas otras realidades internas, tanto físicas, como psicoemocionales y espirituales.

Cuidar de nuestra piel es un cuidado diario que nos lleva a desarrollar hábitos de vida saludables, un compromiso que nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos.
Vamos a conocerla un poquito más, aunque sea ahora brevemente miremos este universo que nos envuelve.

Nuestra piel es el ÓRGANO más grande, 2 metros cuadrados de superficie, y más pesado de nuestro cuerpo, puede pesar entre 4 y 10 Kg. en un adulto, por lo que merece un tratamiento especial.

Nuestra piel tiene funciones específicas de una importancia decisiva:

Nos protege del mundo exterior, de los factores externos, como de la polución, de golpes, del ataque de microbios –función inmunitaria, de los rayos ultravioletas.
Mantiene la temperatura de nuestro cuerpo. También juega un papel importante respecto a la síntesis hormonal –vitamina D y diferentes hormonas.
Además es un órgano vinculado a nuestra comunicación con el mundo exterior a través del tacto y de las sensaciones. Por su color, su textura y su cualidad posee pues también una innegable función psico social.
Nuestra piel refleja aquello que sentimos: vergüenza, escalofríos, sudores fríos, expresa nuestros sentimientos.
En la piel se alojan también estos órganos: las glándulas sudoríparas, las glándulas sebáceas, las uñas (compuestas de queratina) y los pelos (folículos pilosos).

Nuestra piel está formada por tres capas superpuestas: epidermis, dermis e hipodermis. Las dos últimas aseguran su estructura fibrosa. Su espesor varía entre 0.5 y 5 mm, según las zonas del cuerpo. Así, por ejemplo, tenemos una piel gruesa en las palmas de las manos y una piel fina en los párpados.

La epidermis es la capa superior de nuestra piel, su gran vitalidad se expresa en una constante renovación. El ciclo de vida de cada célula de la epidermis, llamadas queratinocitos, es de 20 días, se convierten en células muertas que se desprenden. Los queratinocitos son células que producen la proteína denominada queratina, que es insoluble en el agua, contribuye a proteger la piel. Como la epidermis está en contacto continuo con el exterior sus características físicas asocian tres elementos: elasticidad, impermeabilidad y resistencia.
Nuestra epidermis está desprovista de vasos sanguíneos para evitar así la comunicación entre interior y exterior, es decir, si nos hacemos un corte superficial no se produce sangrado y se desprende tan sólo una fina película de piel. Nuestra epidermis está compuesta por los queratinocitos; melanocitos que están en una capa más profunda y producen la melanina, el pigmento de nuestra piel que además absorbe la luz y protege a las células cutáneas de los nocivos rayos UV; células de Merkel que permanecen en contacto con las terminaciones nerviosas, juegan un papel importante en el tacto; y células de Langerhans, se ocupan de detectar en cuerpo a los intrusos que han penetrado por la epidermis, los captura y los transporta a los ganglios en la dermis lo cual desencadena una reacción inmunitaria.

La dermis es el tejido que sostiene la piel y sí está vascularizada para poder aportar a la epidermis energía y nutrientes, y también contribuye a la termorregulación del cuerpo y a la curación de las heridas. Está compuesta por agua, glicoproteínas; los fibroplastos, que están cerca de la epidermis principalmente, y producen dos tipos de fibras proteínicas, el colágeno y la elastina, la red fibrosa de la dermis.

La hipodermis es la capa más profunda y espesa, se une a la dermis a través de fibras de colágeno y de elastina, y le permite a aquella actuar como reserva energética. Esencialmente está compuesta de adipocitos, de células especializadas en el almacenamiento y liberación de las grasas, las envía a través de los vasos sanguíneos a la circulación cuando el cuerpo las necesita para tener energía, o cuando se hacen esfuerzos intensos. También tiene vasos linfáticos y tejido conjuntivo. Estos adipocitos también contribuyen a la termorregulación del cuerpo ya que la grasa es el aislante idóneo.


El COLÁGENO es una proteína de naturaleza glicoproteíca fibrosa y es la más abundante en nuestro organismo. Representa un 70% de la trama de la dermis. Es uno de los componentes esenciales de nuestro organismo, un 25-30% del tejido conjuntivo. Cuando el colágeno abunda la piel aparece suave y sin arrugas, como vemos en la piel de un bebé.

Compone las fibras blancas de la piel, huesos, tendones, cartílagos y todos los tejidos conjuntivos, lo segregan sus células. Sus principales funciones son: asegurar la cohesión, la elasticidad, la resistencia mecánica y la regeneración de los tejidos de nuestro organismo. Una parte de la autoregeneración de nuestro organismo se realiza gracias al proceso de síntesis de las proteínas que necesita el colágeno como catalizador. Es necesario en los procesos de cicatrización.

Nuestro cuerpo deberá producir el colágeno ya que no lo puede aportar la alimentación (pero algunos alimentos favorecerán la síntesis del colágeno, como aquellos que contienen zinc, un oligoelemento  presente en nuestra piel, cabello y uñas, ver consejos dietéticos). Esta producción disminuye con la edad, a partir de los 40 años en un 1% cada año, pero también a causa del estrés, como consecuencia de los esfuerzos físicos intensos, de las infecciones que se sufren, de la polución, por el consumo de tabaco y el consumo de alcohol.

La disminución de la producción de colágeno repercute en el funcionamiento de numerosos órganos y tejidos e influye notablemente en la manifestación de los reumatismos y de la artrosis.
El colágeno es importante para evitar la aparición de la osteoporosis.
La elasticidad de las paredes de las venas y arterias depende de él, nuestro sistema vascular depende del colágeno.
Las paredes de nuestros ojos, el cristalino, también están constituidas por colágeno. También las uñas y los cabellos.

Es importante mantener nuestro stock de colágeno y ayudar a evitar su degradación, inevitable con el paso del tiempo. Para ello cuidemos nuestra dieta y procuremos todos los días dedicar unos minutos, al menos, a la relajación consciente (meditación, respiración rítmica, yoga, taichi, etc.).



La ELASTINA es una proteína fibrosa que garantiza la firmeza, la tonicidad y la elasticidad de la piel evitando así que aparezcan las arrugas. La elastina es segregada por los fibroblastos, esencialmente durante el período de crecimiento. Su síntesis disminuye con la edad ya que empiezan a disminuir los fibroblastos y ello conlleva la manifestación de una lentitud en el proceso de renovación del colágeno y la elastina, así pues se pierde elasticidad y tonicidad. Como consecuencia de ello tenemos el envejecimiento cutáneo y la aparición de estrías, por ejemplo. Por supuesto la exposición a los rayos ultravioletas aumenta la degradación de la elastina.

Favorecerá el aumento de elastina la luteína, que no la fabrica el cuerpo, y es un antioxidante que podemos encontrar en los vegetales de hojas verdes (espinacas, col rizada), en frutas, yemas de huevo y maíz. Y otra vez menciono que el contenido en cobre ayuda a sintetizar también la elastina. Será importante aportar al organismo complementos, como el extracto de semilla de uva que favorece mantener los niveles tanto de colágeno como de elastina, y antioxidantes - como la vitamina E y la C- contribuirán a mantener la piel en buen estado.

La elastina permite a las células unirse y favorece la formación de los tejidos. Por ello el buen funcionamiento de los pulmones, vasos sanguíneos, tejido conjuntivo, ciertos tendones y cartílagos está vinculado a las características de la elastina.

La elastina puede estirarse hasta un 150% de su largo en reposo antes de romperse. Así pues la flexibilidad de los tejidos depende de ella, permite que un tejido se estire y que luego retorne a su estado inicial.

La elastina está presente al 40% en las arterias elásticas, como la aorta y sus nudos, y también en las arterias pulmonares, en comparación al 10% que aparece en las arterias musculares. Según envejecemos y perdemos elastina se va produciendo una rigidez en las arterias. Su papel es primordial en la distribución de la sangre en el organismo tras cada latido del corazón.

La elastina está presente en las paredes de los alvéolos pulmonares, así pues es responsable de la expansión alveolar cuando inspiramos y de la compresión alveolar cuando expiramos.